Vi al Señor montado en caballo blanco. Su aspecto era imponente, victorioso, vencedor, seguro, manso y humilde. Estaba al frente de un ejército muy numeroso. Lo vi como EL COMANDANTE EN JEFE, que jamás haya visto sobre la tierra. Entre los hombres, jamás hubo ni habrá uno semejante a EL. EL y EL PADRE UNO SON.
Se lo veía como el estratega en guerras más sabio que pudiéramos conocer. El es el SOLO SABIO DIOS, y tenía la estrategia de guerra más grande y más hermosa, que jamás hayamos imaginado.
Planeada con muchos siglos de anticipación y esta escrita en la Biblia. Pero, si El no revela esto, nosotros no la vemos, aunque leamos la Biblia todos los días.
El primer mensaje angélico, que lo encontramos en Apocalipsis 14: 7, dice: Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo, la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
El cuerpo de Cristo en toda la tierra, sabe que estamos viviendo en esta hora: de temer a Dios y darle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado, y que tenemos que adorar a nuestro Dios. Esta adoración sale de nosotros en forma espontánea, voluntaria, en espíritu y en verdad.
Porque Dios nos creo como si fuéramos un templo; y cuanto más nos acercamos a El y contemplamos su majestad, su hermosura, su santidad, su amor, más queremos adorarlo.
Esta hora llego y ya esta sobre toda la tierra. Estamos viviendo en la hora cuando el séptimo ángel toca la trompeta. Y aquí se produce una perfección entre el cielo y la tierra; y en este momento se produce algo parecido como sucedió en Jericó.
Recordamos toda la estrategia de guerra que Dios dio en Jericó: durante seis días tenían que dar una vuelta alrededor de la ciudad. Y en el séptimo día, tenían que dar siete vueltas. Al sonido de las bocinas, el pueblo gritara y los muros de Jericó caerán.
El Señor dice así para toda la tierra: que intensifiquemos esta adoración, en espíritu y en verdad, mirándolo a EL y solo a EL. Porque esto será semejante a cuando gritaron en la séptima vuelta en Jericó, y cayeron los muros. Todo esto es por fe.
El tiempo es ya. Esto esta sucediendo en toda la tierra. Y repito que el tiempo es ya. Y esto no lo digo yo, lo dice el Señor. Esto no es para muchos meses o anos. El tiempo es ya. El tiempo se ha cumplido.
Estando todo su cuerpo, en el mundo entero, en alabanza y adoración; contemplándolo a El y mirándolo a El, nos hacemos UNO con El. Esta adoración, en espíritu y en verdad, sube al cielo como olor grato, perfume agradable e incienso aceptable delante de Dios.
Y aquí se une todo, la adoración en la tierra y la adoración celestial y el séptimo ángel toca la trompeta: y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y El reinara por los siglos de los siglos.
Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios, diciendo: Te damos gracias Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder y has reinado.
Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra. Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo (Apocalipsis 11:15 – 19)
Cuando se une la adoración de la tierra con la adoración celestial, caen todos los reinos de la tierra, cae Babilonia que esta en todas las naciones de la tierra; porque su fundamento es efímero: soberbia, codicia, avaricia, altivez, iras, contiendas, pleitos, adulterio, hechicerías, celos, envidia, homicidios, orgías.
El fundamento de Babilonia no puede permanecer más en pie. La copa de la maldad ya se lleno y esta rebalzando.
El tiempo ha llegado y el tiempo se ha cumplido: todos los reinos del mundo caen y se establece el reino de Dios en toda la tierra. Es el único reino que puede permanecer en pie, porque su fundamento es firme y estable: amor, justicia, misericordia, mansedumbre, bondad, fe, paciencia, gozo y paz.
Llego la hora cuando los hijos de Dios, los que creemos en El, porque esto es por fe, tenemos que agarrarnos de El, como si fuera el único salvavidas en medio de un océano. No podemos mirar a nuestros lados para agarrarnos de nada.
De aquí a poco los cielos y la tierra temblaran y Jesús será nuestro único socorro.
Jesús es la Salvación de Israel. Jesús es nuestra Salvación.
Aunque muchos lean esto, solo los entendidos entenderán.