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Estuvimos orando un grupo de intercesores, en Quito, Ecuador. Allí nos reunimos personas de distintas naciones, por varios días. Oramos, clamamos y presentamos al Señor, los decretos que había en contra del pueblo de Dios, en cada una de nuestras respectivas naciones.
Un día, mientras estábamos orando, el Señor mostró que había un común denominador, en todos los decretos que se presentaban, en contra de su pueblo. Había dos decretos que eran comunes en todas las naciones allí representadas:
- aprobación legal de matrimonios del mismo sexo.
- aprobación legal de los abortos.
Y mientras orábamos, el Señor dijo que eso era “el clamor de medianoche”. Estaba subiendo al cielo un mismo clamor, que era común en varias naciones de la tierra dijo el Señor, que ese clamor había subido hasta el cielo, como cuando Israel clamaba en Egipto, y Dios oyó ese clamor. Cuando ese clamor subió al cielo, comenzaron a suceder los “hechos poderosos de Dios”. Egipto fue desvastado, y el pueblo de Dios liberado.
Estamos viviendo en la hora mas oscura de la medianoche, muchas tinieblas están envolviendo la tierra; a lo bueno llaman malo y a lo malo llaman bueno.
Esta oscuridad profunda que vemos en lo espiritual es comparable a la oscuridad que precede al amanecer. Pronto viene el amanecer, la luz del sol de justicia. Estamos viviendo en los portales del amanecer de un nuevo tiempo. Para los redimidos amanece un nuevo día, y el justo siempre vive y vivirá por la fe.
Cuando muchos pueden estar pensando que Dios no hará bien ni hará mal, o que tal vez Dios se haya olvidado de la tierra; nosotros, su pueblo estamos diciendo con los veinticuatro Ancianos: te damos gracias Señor Dios Todopoderoso porque has tomado el poder y has reinado.
Mientras intercedíamos en el centro de la tierra, el Señor también dijo que había llegado el tiempo cuando es levantado su cuerpo, se alinea con El y se hace Uno con El. Así se cumple lo que esta escrito en Juan 2:19, cuando Jesús dijo: destruid este templo y en tres días lo levantare. El hablaba del templo de su cuerpo. Hoy, nosotros somos su cuerpo. Cuando Jesús resucito de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto, y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho. (Juan 2:19-22). Hoy estamos viviendo ese mismo tiempo.
También se cumple lo que esta escrito en Oseas: nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitara, y viviremos delante de El. Y conoceremos y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba esta dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia tardía y temprana a la tierra.
En estos días de oración, también el Señor me mostró a las diez vírgenes, todas dormidas y de pronto, todas se levantaban y alumbraban el camino del regreso del Señor.
Nos podemos hacer una pregunta: ¿Que despierta al pueblo de Dios muy de repente ¿… De pronto, el pueblo de Dios, ve que estamos viviendo la misma situación que cuando los Ángeles descendieron a Sodoma y a Gomorra, y los hombres quisieron vivir con ellos.
Hoy, también podemos ver el cumplimiento de Mateo 24. Estamos viviendo como en los días de Lot y también como en los días de Noe, antes del diluvio, cuando Dios vio que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.
Estén ceñidos nuestros lomos y nuestras lámparas encendidas. Alumbrando el camino del regreso del Señor, como vírgenes prudentes.
Velando y orando. Y otra vez os digo: velad y orad.
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